SE BUSCA PROFESIONAL CON EXPERIENCIA EN INEXPERIENCIA

Si preguntamos, nadie reniega de la experiencia, nadie defiende que es mejor contratar a alguien sin ninguna experiencia que a alguien con experiencia,  y posiblemente todo el mundo coincidirá en que una combinación de ilusión y experiencia sea lo más deseable.

Pero, en este mundo de cambios acelerados de hoy en día ¿Cuál es hoy el verdadero valor de la experiencia?

Considerar la experiencia como un manual para gestionar una situación repetidamente de la misma forma supone una visión muy limitada de la misma, una experiencia larga pero estrecha, facilmente sustituible por procedimientos automatizados o actuaciones protocolarizadas.

Ahora se requiere capacidad para afrontar situaciones absolutamente nuevas sobre las que se carece de todo referente objetivo, y esta capacidad para afrontar lo desconocido con éxito se configura en base a dos factores:

  • Por un lado actitud y aptitud para desafiar lo inédito,
  • y por el otro veteranía en la gestión de situaciones nunca antes vividas.

Hoy la experiencia sólo sirve si va acompañada de la capacidad para enfrentarse a lo desconocido.

El verdadero valor de la experiencia está en haber afrontado la propia inexperiencia cuantas más veces mejor, y no se mide en tiempo sino en el número de situaciones novedosas y desconocidas afrontadas, no se mide en longitud sino en la anchura de su variedad, está en la experiencia en afrontar la inexperiencia.

El término experiencia deja paso a su plural, experiencias, sustituyéndose el concepto de una larga experiencia por el concepto de muchas experiencias, todas nuevas y distintas.

Este nuevo mundo cambiante requiere profesionales con mayor madurez, que se han enfrentado a su falta de conocimiento en las más diversas situaciones. Profesionales hechos a la gestión de situaciones que nunca antes se han vivido. Es el momento de los profesionales acostumbrados a tratar con lo desconocido, capaces de afrontar una nueva realidad que atemoriza, sí, pero no hay otra.

Seamos conscientes, lo desconocido va a ser lo único que vamos a conocer a partir de ahora. Nadie sabe como va a ser el entorno social y económico en los próximos años, pero sí podemos estar seguros de que va a ser tan distinto de lo que conocemos como distinta fue la era mercantil de la edad media, o la era industrial de la mercantil.

Sólo podemos esperar lo inesperado. Como Sócrates, sólo sabemos que no sabemos, que nos enfrentamos a lo que desconocemos. Por ello resulta esencial no dejarse guiar ciegamente por las soluciones del pasado que nos aporta la experiencia, por muy acertadas que resultaran en otro momento, porque pueden no tener nada que ver con las soluciónes necesarias en esta nueva realidad.

En el mundo cambiante de hoy, en el que nada es al día siguiente como fue el día pasado y en el que la comodidad de enfrentarse a situaciones bien conocidas se ha acabado, la experiencia acumulada en situaciones pasadas no sirve por sí sola para enfrentamos a situaciones que nunca antes hemos vivido, del mismo modo que no se puede conducir un coche hacia adelante mirando por el retrovisor al tramo de carretera por el que ya hemos pasado, pues la experiencia en las curvas superadas que vemos por el espejo no sirve para guiar el coche por las curvas que tenemos delante.

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