LOS PSICÓPATAS ACECHAN A SU ORGANIZACIÓN:

Los psicópatas. En mi último post, hablaba de los problemas que crean en las organizaciones los mensajes recibidos incorrectamente por sus destinatarios.

En este post no voy a referirme a los problemas de comunicación, pero si quiero referirme a unos grandes pero dañinos comunicadores: LOS PSICÓPATAS.

Fruto de la iconografía cinematográfica, cuando se habla de psicópatas, lo primero que nos viene a la mente es a un Norman Bates que asesina a mujeres desnudas en la ducha, o a un Hannibal Lecter que se come crudas a sus víctimas, pero afortunadamente, visto  el gran número de psicópatas que viven entre nosotros, estos casos son muy raros.

 Los psicópatas, no son enfermos mentales, saben perfectamente lo que hacen y por qué lo hacen, pero su personalidad se caracteriza por unos rasgos que son muy poco humanos:

– Se mueven sólo por la más rápida satisfacción de sus impulsos básicos, sin importar las consecuencias de sus actos con tal de satisfacerlos.

– Su ego, su prepotencia y su ambición son inmensos. El cargo, el estatus, el poder lo son todo para ellos, el dinero es sólo un indicador, una consecuencia lógica y necesaria de sus metas alcanzadas.

– Para ellos la humanidad se divide en dos grandes grupos: Por un lado ellos y por el otro el resto de la humanidad que, frente a sus deseos, no cuenta para nada.

– Son amorales, saben lo que está bien y lo que está mal, pero les da igual. No gozan haciendo daño pero no tienen ningún reparo en hacer todo el daño que sea necesario para satisfacer sus impulsos o alcanzar sus objetivos.

– No tienen  la más mínima capacidad de empatía, ni perciben ni sienten el sufrimiento de quienes les rodean, el cual les resulta absolutamente indiferente.

– Las personas y las organizaciones son sólo un medio para alcanzar sus fines, no saben de lealtades.

– Son muy inteligentes y son encantadores. Grandes comunicadores, son sobre todo unos grandes manipuladores y unos grandes mentirosos. Mienten con tal fuerza y convicción que pueden hacer dudar a cualquiera hasta de lo más evidente.

Estas últimas cualidades, unidas a la ausencia de limitaciones que suponen las anteriores características, los hacen extremadamente peligrosos para las organizaciones.

Ellos no se estresan, no sufren, pero estresan hasta la enfermedad al resto de colaboradores. No saben de lealtades pero no caen en el error de ponerse en evidencia ante el superior que les puede perjudicar, con quien serán extremadamente considerados y atentos hasta el momento en que éste deje de ostentar el cargo, entonces de un día para otro el trato pasará de la deferencia a la indiferencia.

Sólo tenemos que pararnos a pensar un momento en quienes nos han rodeado en nuestras organizaciones a lo largo de nuestra vida profesional, para IDENTIFICAR a buen número de individuos que coinciden milimétricamente con lo descrito anteriormente. Pueden estar en cualquier nivel, por debajo o a nuestro lado, pero normalmente en puestos de dirección, cuando no como máximos responsables.

En una sociedad que ha caído en la trampa de dar valor sólo al éxito inmediato y a los resultados a corto, en la que la estabilidad, la solidez y la prevalencia en el tiempo cotizan a la baja, en la que lo que cuenta es la apariencia, más que la realidad, los psicópatas han encontrado tierra abonada para dar rienda suelta a su personalidad y triunfar, aunque sea por poco tiempo.

Pero poco tiempo es que el que necesitan para encumbrarse y arruinar todo lo que tocan, dejando tras de sí un desierto, un entorno de organizaciones desmanteladas y de vidas profesionales y personales rotas y, como la carcoma, son hábiles para abandonar el barco que ellos mismos han hundido para ir a infestar otra nave en la que repetirán la misma operación.

Los supuestos éxitos que consiguen lo son a un alto coste humano, y siempre a costa de resultados futuros cuando no, directamente ficticios. Pero su inteligencia, y su gran arma, su encanto personal, les permiten camelar a superiores, propietarios y consejos de administración que, deslumbrados por su luz cegadora, cuando se quieren dar cuenta, descubren que ya se han deshecho del mejor activo humano de la organización, pues estorba a sus planes, y que ya han comprometido el futuro de la misma, camuflando la hipoteca del mismo tras unos resultados inmediatos aparentemente buenos.

En estas actitudes y comportamientos  se basa la actual situación económica. Sólo tenemos que ver cuántas EMPRESAS y entidades financieras, la mayoría más que centenarias, cambiaron en los últimos años sus políticas para desaparecer inmediatamente después de unos pocos años de grandes resultados.

Es muy importante para el propietario, el consejo de administración, el director general, saber determinar el valor real que aporta cada colaborador y separarlo de la mera apariencia, tanto más cuanto más encumbrado está en nuestra organización, por que los psicópatas están a nuestro alrededor, acechan a las organizaciones y tras ellos se esconde la crisis y el conflicto.

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3 Comentarios

  1. Coincido plenamente con tus consideraciones. La dificultad esta en la detección de estos individuos para blindarse de sus efectos perniciosos. Pero previo a la detección ha de darse el reconocimiento del fenómeno, y esto muchas veces es harto difícil en un entorno empresarial en el que las organizaciones priman los resultados a cortoplacistas e inmediatos, frente a una planificación a largo plazo con una visión i un enfoque social y economicamente sostenibles.

    • Estimado David:
      Ciertamente ha sido la búsqueda generalizada de resultados a corto plazo el caldo de cultivo dónde esta ralea de individuos ha florecido.

  2. Pingback: INSENSATOS Y RESPONSABILIDAD EN VOLKSWAGEN

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