EVITABLE SITUACIÓN CRÍTICA DE BANCA PRIVADA DE ANDORRA

crisis banca privada La crisis desatada en Banca Privada de Andorra y Banco de Madrid nos mueve a destacar la trascendencia que tiene para las organizaciones contemplar la prevención de situaciones críticas y conflictos, y la necesidad de preocuparse por cómo se gestionarán estas situaciones antes de que se produzcan, y también de cómo afectarán a su reputación ante clientes, proveedores, entidades financieras y Administración, pues sus efectos se agravan por la acción multiplicadora de la globalización, Internet y las redes sociales,  y exigen una respuesta pública inmediata.

La mayoría de organizaciones, se ve constantemente sometida a la acción negativa de determinados acontecimientos. El riesgo cierto de que éstos acontecimientos desemboquen en una situación crítica que comprometa a la organización está siempre latente. Nunca se sabe cuándo puede desencadenarse una crisis. Si con prisas y sin experiencia se diseña un plan para afrontarla en el momento en que se produce, lo más probable es que no se acierte plenamente en el planteamiento y en las acciones a seguir, reaccionando sin garantías de éxito.

Evidentemente, en el caso de BPA-BM, no voy opinar sobre si se han realizado actos reprobables o no, porque no lo sé, pero lo que sí sé, es que no existen Bancos que se hayan creado como tales con la finalidad de dedicarse a transacciones ilícitas. Lo cierto es que el personal de cualquier banco, en el peor de los casos, esta compuesto en un 99,9% por profesionales honrados, padres y madres de familia; trabajadores al servicio de sus clientes que no participarían a sabiendas en transacciones ilícitas de ningún tipo, y también es cierto que cuando se producen actuaciones como de las que se acusa ahora a BPA-BM, de ser ciertas, son sólo imputables, como mucho, a un pequeñísimo y muy concreto número de responsables.

Por ello la actuación de la Administración andorrana y de la española, a través del Banco de España, sólo puede merecer en este caso el calificativo de desafortunada, pues lejos de evitar la crisis la ha hecho profundizar en una espiral de acontecimientos a cual peor. Realmente parece que la Administración no ha sabido valorar las consecuencias de sus actos y ha aplicado al caso criterios políticos con resultados algo peor que dudosos.

Independientemente de lo que se les impute, se trata de entidades saneadas financieramente, pero la Administración ha creado una situación de pánico en los clientescrisis de banca privada que ha derivado en el consiguiente “corralito”, ha puesto en entredicho al sistema financiero andorrano y perjudicado al español, ha menoscabado la misma imagen del país pirenaico, ha puesto en riesgo un buen número de puestos de trabajo en Andorra y en España, y deja injustamente en evidencia a los clientes de ambas entidades, como si por el mero hecho de ser clientes de éstas tuvieran que ser necesariamente defraudadores.

Ahora bien, a la tan poco lucida actuación de la Administración, hay que añadir la actuación de la propia entidad afectada, cuya administración no se ha mostrado capaz de adoptar ninguna iniciativa, se ha dejado arrollar por los acontecimientos, convirtiéndose en mera espectadora de su situación, y ha hecho brillar su actuación por la inacción y el silencio.

¿Qué podía haber hecho BPA?

En primer lugar BPA podía haber hecho lo que evidentemente no había llevado a cabo, que era prever la posibilidad, aunque fuera remota, de que determinados comportamientos u otros muchos igualmente nocivos, pudieran producirse, y tener prevista su reacción para un inventario de casos hipotéticos que podían afectarla.

Si BPA se hubiera dotado de los pertinentes protocolos de análisis, prevención y gestión de crisis, tal vez ninguno de sus miembros se hubiese ni planteado determinados comportamientos, o BPA los habría visto venir y evitado, o al menos hubiera mantenido su capacidad de reacción y gestión de la situación. En el peor de los casos, pese a no poder evitar sufrir cierto menoscabo, hubiera evitado lo que ahora es una auténtica catástrofe.

BPA podía haber previsto la posibilidad de que alguno de sus empleados pudiera tener comportamientos incompatibles con la legalidad vigente. También podía haber inventariado los posibles comportamientos y, teniéndolos previstos, podía haber tenido establecidos medios de detección y su reacción para reprimirlos internamente, en lugar de sólo dejar plasmada en una vacua declaración de principios, su apuesta por la transparencia.

Pero aún en el caso de que aceptemos que, incluso con la mejor voluntad, era inevitable el hecho, la reacción de BPA, mejor dicho, su falta de reacción, su carencia de proactividad, ha agravado la situación.

Si BPA hubiera dispuesto de un Protocolo de Gestión de Crisis, los responsables designados hubieran sabido qué hacer, y su reacción prevista, nada más detectar el acontecimiento nocivo, les habría llevado a definir rápidamente el hecho y sus consecuencias, aislar al responsable, “servir en bandeja su cabeza” a las autoridades, acudir de inmediato a la Administración andorrana, española y estadounidense, ofreciendo total transparencia y mutua colaboración, y con esta total transparencia, recabar el apoyo del sistema financiero, no como transgresor si no como víctima, y presentarse activamente ante la prensa como una entidad seria que asume sus responsabilidades y repara los daños, y que no consiente ni encubre, si no que reprime severamente, cualquier presunto comportamiento ilícito.

Por desgracia nada esto se ha hecho. Con una discreción que ha supuesto la callada y la inactividad por respuesta, los únicos emisores proactivos de información han sido la Administración, la Prensa, que ha tratado la información disponible de manera sesgada por la fuente y el poco material disponible, y el boca a boca que, por definición, desinforma más que informa.

Con todo ello el resultado esperable no podía ser otro que el que ha sido, pérdidas, descrédito, desconfianza, nervios, desesperación, y un futuro incierto para muchas personas; clientes y empleados. Menoscabo que se hubiera podido evitar, o al menos minimizar, disponiendo de un protocolo de análisis, prevención y gestión de situaciones críticas y conflictivas.

 

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4 Comentarios

  1. De nou, un document oportú, concís i clarificador, que et situa i et dóna matèria davant d’algunes preguntes que hom es fa. Com és el cas de l’estrany silenci i la falta de reacció de l’entitat BPA. Certament, al meu modest criteri, un apunt molt encertat i útil.

    • Estimat Pere:

      Gracies. No mes son unes reflexions que venen al cap quan es veuen tantes coses que no encaixen.

  2. Excel.lent artícle i que dona una visió que fins ara pocs medis de comunicació han dit.

    Felicitats.

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