PEOR QUE TENER UN PROBLEMA ES TENERLO Y NO SABERLO:

En las organizaciones resulta recurrente el hecho de que, ante el problema, ante una situación problemática, se ignore la verdadera naturaleza de la misma.

Es frecuente encontrar organizaciones sumidas en la autocomplacencia, ajenas a cualquier realidad que trate de desmentir su cómoda situación. El resultado será, indefectiblemente, una andadura con paso firme hacia una situación crítica o un entorno conflictivo que puede derivar en la misma.

Peor que tener un problema es tenerlo y no saberlo o, lo que resulta equivalente, negar su gravedad, autoconvencerse de su inocuidad o, lo más común, confundir el problema con sus efectos, ignorar sus causas o no llegar a definirlo correctamente.

Siempre que esto ocurre, la situación dentro de la organización se degrada de forma silenciosa y progresiva y acaba surgiendo la crisis.

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NOS CONVIENE QUE LA SAREB TENGA ÉXITO.

Leo el conjunto de comentarios sobre la Sareb, en general muy negativos, en los que se resaltan aspectos preocupantes como, entre otros, conflictos de intereses de los accionistas, capacidad de gestión de sus responsables o la naturaleza de los activos asumidos.

 De mi larga experiencia en la gestión y venta de activos problemáticos y litigiosos, he de decir que, dependiendo del momento, claro esta, pueden resultar escandalosamente rentables. Según como, el banco malo puede resultar extremadamente bueno, hasta demasiado desde un punto de vista social.Leer más

UNA SALIDA A LOS DESAHUCIOS:

PRÉSTAMOS, INSOLVENCIA Y DESAHUCIO

 La insolvencia de las familias y la pérdida de la vivienda un grave problema social:

A caballo del triste momento económico que nos toca vivir, llegan noticias, diariamente, del drama de muchas personas, relacionado con sus deudas, la imposibilidad de pagarlas y la pérdida de sus viviendas, ofrecidas en su día como garantía de pago de los préstamos que se les concedieron.

La pérdida de la vivienda conlleva, en algunos casos, que familias enteras, con niños y ancianos, deban conseguir techo precario, pasando a vivir en condiciones nada deseables o que, en el peor de los casos, se queden en la calle.

Esta situación resulta extrema cuando, como ha sucedido ya varias veces últimamente, la persona que se enfrenta a la pérdida de su vivienda, llevada por la desesperación, recurre al suicidio y se quita la vida en el momento del desalojo.

Cualquiera con un mínimo de sensibilidad, incluso cualquiera que fuera insensible al sufrimiento ajeno pero tuviera un mínimo sentido práctico,  coincidirá en que es necesario dar una solución a las personas que se encuentran en esta situación y que, una sociedad que como tal pretenda tener un futuro, no puede dejar a sus miembros abandonados a su suerte y sin ningún tipo de protección, independientemente de que su situación sea debida a la mala suerte, una mala decisión o incluso a un comportamiento irresponsable.Leer más

LA FALACIA DE LA PRIMA DE RIESGO

Básicamente, la prima de un contrato de seguro es el coste del siniestro de unos, repartido entre todos los asegurados frente aquel riesgo por un asegurador.

Por ejemplo:

Imaginemos que estadísticamente está establecido que el riesgo anual de que un conductor tenga un accidente es del 10%, con un coste promedio por siniestro de 200.-€

Una compañía aseguradora que tuviera asegurados a 10 conductores, en base a los datos estadísticos disponibles podría esperar que un 10% de ellos tuviera un siniestro, lo que supondría que 1 de sus asegurados tendrían un accidente con un coste global de 200.-€.

La compañía repartiría este coste previstos de 200.-€ entre los 10 conductores, lo que daría lugar a  una prima de 20.-€ por conductor, a los que habría que añadir los costes de gestión y el margen que quiera obtener el asegurador.

Resulta evidente para cualquiera que, si el asegurador tuviera un solo asegurado, este reparto del riesgo ya no sería posible.

En el riesgo de impago para el caso de la financiación ocurre algo muy parecido.

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