NOS CONVIENE QUE LA SAREB TENGA ÉXITO.

Leo el conjunto de comentarios sobre la Sareb, en general muy negativos, en los que se resaltan aspectos preocupantes como, entre otros, conflictos de intereses de los accionistas, capacidad de gestión de sus responsables o la naturaleza de los activos asumidos.

 De mi larga experiencia en la gestión y venta de activos problemáticos y litigiosos, he de decir que, dependiendo del momento, claro esta, pueden resultar escandalosamente rentables. Según como, el banco malo puede resultar extremadamente bueno, hasta demasiado desde un punto de vista social.

 El margen de beneficio de sus activos viene determinado por:

 1.-Las pérdidas ya asumidas por otros, principalmente los bancos que aportan los activos asumiendo su parte de descuento, la Administración, que ha debido asumir su parte y los particulares, adquirientes y promotores que, en diversos grados, han asumido también su parte de pérdidas.

 2.-El valor de mercado de los activos asumidos. La Sareb ganará más o menos, o perderá, según el mercado valore este activo en comparación con el valor a que el Sareb lo adquirido. (Lo sé, la afirmación es de Perogrullo)

Pero es que lo anterior, que resulta tan evidente, es la simple realidad de la viabilidad o no de la Sareb.

Si a la Sareb se le han pasado unos activos que son auténticos “muertos”, que por mucha pérdida que hayan asumido terceros, no valen ni valdrán nada, o muy poco, en comparación con el valor a que los ha adquirido la Sareb, entonces  su viabilidad está seriamente comprometida. Pero si esta transmisión de activos se ha hecho con un mínimo de lógica, teniendo la capacidad para jugar con el factor tiempo que los bancos cedentes no tenían, puede resultar un gran negocio para la Sareb.

Realmente, el factor tiempo es el elemento determinante y aquí es más verdad que nunca aquello de que el tiempo es oro, disponer del capital necesario para aguantar el tiempo suficiente para poder rentabilizar los activos, junto con la calidad de los activos asumidos, es la clave del éxito.

Evidentemente, incluso en el mejor de los supuestos, se requerirá una gestión de la Sareb, ágil, imaginativa, posibilista y con cintura. Si la gestión de la Sareb viene marcada por una rígida fijación de parámetros, por un monolítico sometimiento a rígidos criterios, propio del sistema funcionarial, y una gestión absolutamente jerarquizada, será difícil que, en un entorno desfavorable como el actual pueda tener éxito.

 Pero si los activos se han asumido correctamente y se gestiona como es debido, la Sareb puede resultar un factor de solución de los actuales problemas de nuestra economía.

La verdad es que espero y deseo que la Sareb tenga éxito. Nos conviene a todos que los peores augurios no se cumplan, porque nos va la piel en ello.

Con todo, teorías y deseos a parte, me sigo haciendo la misma pregunta que nos hacemos todos. Dado que la crisis actual no tiene nada de fortuita, en especial la inmobiliaria, y siendo tan fácil identificar las responsabilidades concurrentes en los principales créditos morosos ¿Por qué este decidido interés en la Administración y en nuestros políticos por mirar hacia otro lado?

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