LA LOCURA DE LOS PRÍNCIPES ES LA SABIDURÍA DEL DESTINO.

“La locura de los príncipes es la sabiduría del destino”. Este proverbio del escritor Amin Maalouf, hace referencia al comportamiento de los dirigentes en unos tiempos, de poder absoluto, en los que el concepto de democracia ni tan siquiera era considerado como una posibilidad a desechar. La alternancia en el poder venía entonces determinada por el comportamiento de quienes lo ostentaban. La idea subyacente es que afortunadamente, los monarcas van a veces demasiado lejos, si no, no caerían nunca.

Pasar del poder absoluto a su ejercicio absolutamente descontrolado es lo que históricamente ha llevado a muchos monarcas a perderlo.

Esta reflexión la podemos trasladar a los “monarcas” de hoy, los actuales dirigentes autonómicos, nacionales y comunitarios, cuyos comportamientos, tanto los actuales como los anteriores a la crisis, cuando se observan con un mínimo sentido crítico, hacen que uno se pregunte si en algún momento han tenido claro para quien han de trabajar y a quien han de servir, porque lo que se desprende de sus actuaciones es que trabajan para una Administración, un Estado, un Sistema Político que parecen tener vida propia, ajenos a las personas, que son su única razón de ser y, muchas veces, más parecen servir a intereses dudosos, ya sean de poder, económicos, de partido o personales, que al interés de los ciudadanos individualmente considerados.

A estos dirigentes les parece un éxito equilibrar las cuentas del Estado, que ellos mismos han desequilibrado previamente, aun a costa de complicar la vida de los ciudadanos y, ajenos a la realidad, cuando éstos presentan quejas, los miran con estupor, sin ser capaces de entender el por qué de las mismas. Así asumen una rebaja del nivel de déficit que sólo responde a la velocidad con que necesitan cobrar los acreedores para que su “lúcida” gestión no quede en evidencia, o acuerdan el expolio de los depósitos de los ahorradores chipriotas; ciudadanos que han pagado sus impuestos sobre el dinero que han ganado con su esfuerzo y que, tras cometer la “temeridad” de ahorrar, ven incautado su futuro.

Las elecciones y los sondeos demuestran cómo en Europa el imperante el bipartidismo imperfecto se está derrumbando a manos de unos votantes que apartan del poder hegemónico a los partidos de “toda la vida” quienes, tributarios del descrédito de sus actos, ceden ante un amplio espectro de nuevos partidos, lo que, pese a aumentar la representatividad, sin duda complicará la gobernabilidad en muchos países.

La “locura de estos príncipes” de hoy, está ya provocando que el “destino”, en su sabiduría, los alcance, aunque si el “destino” ha de traer a dirigentes como un Beppe Grillo y un Silvio Berlusconi en Italia, quizás debamos llegar a la conclusión de que “la locura” de nuestros “príncipes” es contagiosa, y que el “destino” no es inmune a ella.

Be Sociable, Share!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *