LA INCONFESA CAUSA DEL FINAL DE LAS CAJAS DE AHORROS.

CAJASNada está más lejos de la verdad que atribuir como causas del triste y polémico final de las Cajas de Ahorros, su exposición al sector inmobiliario, su falta de dimensión y su estructura de gobierno.

Como suele ocurrir en este mundo de simplificaciones, al igual que tantas veces, se ha confundido la causa con el efecto, se ha centrado la atención en cuestiones mediáticas y morbosas, y se han colocado etiquetas sin ejercer ninguna capacidad de análisis ni crítica.

Si observamos al sector financiero en el momento del final de las Cajas vemos que la situación era la siguiente:

– Los bancos, como las cajas, también estaban expuestos al sector inmobiliario.

– Bancos y cajas actuaron con pareja alegría y protagonizaron parecidas barbaridades a la hora de asumir riesgos.

– Los órganos de gobierno tanto de bancos como de cajas, tenían la misma limitada capacidad para valorar e incidir en el día a día. Además, si bien era cierta la injerencia de políticos en el gobierno de algunas cajas que han tenido problemas, también tuvieron problemas muchas cajas, como las catalanas, en las que la Ley no dejaba en manos de los políticos de turno su gobierno.

– Respecto de su supuesta y problemática falta de dimensión, tanto entidades pequeñas, como otras de mayor dimensión, han sufrido problemas, y de todas las cajas existentes antes del inicio de la crisis, curiosamente, las dos únicas que han continuado siendo cajas, sin fusionarse ni ser absorbidas, han sido las dos más pequeñas, Caixa d’Ontinyent y Caixa de Pollença.

Vemos pues como ninguno de los motivos comúnmente aducidos explica por qué los Bancos eran viables y por qué las Cajas no lo eran, y sin datos objetivos que justifiquen a priori la viabilidad de unos frente a la inviabilidad de las otras, deberemos buscar la causa en determinadas voluntariedades.

Veamos una pequeña pincelada histórica:

A.- La razón de ser de la creación de las Cajas de Ahorros en el siglo XIX, era proveer unos determinados servicios financieros y sociales para lo cual se las dotó de una estructura atípica, muy distinta a la de los bancos y a la de cualquier otra empresa.

B.- Las Cajas fueron fundadas por distintas iniciativas; privadas, de la Iglesia o de la Administración, con una estructura de capital restrictiva y una curiosa estructura jurídica:

  1. No tenían propietario; se poseían a sí mismas.
  2. Los miembros de sus órganos de gobierno se elegían básicamente por sorteo entre los impositores y determinadas entidades.
  3. El reparto de beneficios se realizaba mediante un “dividendo”, por llamarlo de algún modo, que se materializaba en la Obra Social, ante la ausencia de accionistas.
  4. Su gama de activos y pasivos financieros era muy restringida.
  5. Tenían una muy concreta e infranqueable adscripción territorial.

C.- Se crearon las Cajas de Ahorros como instituciones de crédito sin ánimo de lucro con el propósito de fomentar el ahorro popular, mitigar las necesidades de los más pobres y garantizar un mínimo de previsión social, algo que quedaba muy bien, aunque en muchos casos la principal e inconfesa razón era la de satisfacer las necesidades de financiación de la burguesía industrial del momento, si bien no por ello dejaron de cumplir su función social compitiendo con los bancos de manera muy limitada.

D.- Todo esto se desvirtuó con su admisión a las operaciones de regulación monetaria y en las cámaras de compensación, y cuando el R. Decreto 2290/1977, de 27 de agosto, abrió las puertas a la “desespecialización” de las cajas, permitiéndoles realizar las mismas operaciones que la banca, lo cual implicaba autorizar su entrada en el descuento de efectos comerciales y en el negocio de comercio exterior, al tiempo que la banca podía entrar en el campo de las hipotecas para viviendas, antes casi exclusivamente reservado a las cajas.

E.- A ello se unió el hecho de que en 1989 las cajas pudieron empezar a instalarse libremente en toda España al autorizar el Gobierno a través del R. Decreto 1582/1988, de 29 de diciembre, la libre expansión geográfica, dando respuesta a lo que de hecho ya hacía la Caixa de Pensions, quien había abierto ya un centenar de oficinas de su filial Grup Caixa fuera del territorio de Cataluña y Baleares; pese a que ello no estaba bien visto por un elevado número de entidades. Ya entonces se puso de relieve la existencia de diferencias en el seno de las Cajas de Ahorros, entre los intereses de las de mayor dimensión y el resto, diferencias que perduraron hasta el fin del modelo de cajas.

La pregunta inmediata llegados a este punto es obvia, ¿Qué sentido tenía tener dos grupos distintos de entidades financieras, bajo diferente status jurídico, para prestar exactamente el mismo servicio en el mismo territorio? Visto así la respuesta es que mucho sentido no tenía, pero lo cierto es que las cajas nunca abandonaron su importante función social y ya sólo por esto justificaban su modelo.

Y es en este punto donde se pone de manifiesto el juego de intereses y voluntades que ha llevado al final de las cajas y que tan poco tienen que ver con los motivos tan pregonados en los medios:

 – Por un lado teníamos un sector de Cajas realmente potente que ocupaba el 50% del mercado financiero español, y que estaba en el punto de mira de la Banca, capitaneada por Santander y BBVA, ansiosa por acceder a una parte de esta suculenta porción, y que además exigía un cambio regulatorio del estatus jurídico de las Cajas que consideraba les permitía competir deslealmente.

 – Por otro teníamos la caja más grande y una gran caja, La Caixa, con grandes planes, a la que la encorsetaba el status jurídico al que se hallaba sometida y que veía coartado su proyecto de futuro por el mismo.

Ello configuró una alianza entre las principales estrellas de nuestro sistema financiero, que en defensa de sus intereses supieron gestionar la situación ante la Administración para que evolucionara de la manera más conveniente a sus intereses.

cajas de ahorrosSólo como ejemplo de hasta qué punto mediaban éstas en las decisiones de la Administración, cuando el Gobierno rechazó el plan de viabilidad del gigante con pies de barro que había resultado ser Bankia, y que Rato había presentado el 4 de mayo de 2012, lo acordó tras sendas reuniones del mismo día 4 y el 6, del ministro de Economía, Luís de Guindos con el mismo Rato, Fainé, Botín, y González, (La Caixa, El Santander y El BBVA), y fue en esta reunión dónde se acordó la dimisión “voluntaria” de Rato y el nombramiento de Goirigolzarri que se anunció el día 7. Sirva esto como ejemplo de cómo lo que se ha movido en el sector financiero español lo ha sido con el visto bueno de sus principales dirigentes.

AsambleaEn la Asamblea General de La Caixa de 23 de mayo de 2014 Isidre Fainé hizo referencia a la voluntad de avanzarnos a los acontecimientos, y a la capacidad de adaptarnos constantemente a un mundo que no está quieto” y destacó el papel jugado en la reestructuración del sistema financiero español.

Ello nos lleva a hacer mención especial de la actuación de la Administración estatal y autonómica que, más que actuar desacertadamente, lo hizo sin aparente control, ni planificación.

La Administración no dio instrucciones ni dirigió el proceso de concentración del sector y, aparentemente, dejó en manos de las entidades la iniciativa del proceso, adoptando una actitud pasiva en la que simplemente esperaba a oír algo que le gustara para dar su “OK”. Pero por otro lado la Administración impuso al mismo tiempo unas exigencias draconianas de core capital que obligaba a las entidades a moverse, y se las presionó para que participaran en los procesos de fusión, aunque no se veía ni un diseño ni un objetivo concreto.

En fin, que de todas las Administraciones, tanto la estatal como las autonómicas, mejor no hablar, pues en ningún momento dieron la menor imagen de tener un objetivo claro, ni de saber hacia dónde se dirigían, ni tan siquiera de en qué punto del camino estaban.

Lo cierto es que mirando ahora hacia atrás, viendo como ha quedado la situación, hay que reconocer que se hizo justo lo necesario para que el resultado fuera el que ha sido y no otro, el resultado que, casualmente, convenía a las grandes entidades de referencia. Queda ahora la duda de si la falta de planificación y dirección del proceso de concentración era tal, o si existía una férrea dirección en la sombra.

Pero seamos justos. No se puede hablar de Dirección en la Sombra, cuando ninguno de los actores actuó a escondidas, cuando nadie puede decir que no se actuó a “plena luz del día”, cuando incluso más de una gran entidad se jactó de avanzarse a los acontecimientos y comandar los cambios. Por ello, si había alguna sombra, esta era la que proyectaban las cabezas vueltas del resto de la sociedad mirando hacia otro lado, y si algo no se veía no era porque se ocultara sino por que no se miraba. No hace falta ocultar nada al que no quiere ver.

Lo que sí se puede afirmar es que jugaron diversos intereses que requerían un cambio, y este cambio se produjo, y aunque no era la finalidad del mismo eliminar competidores del mercado, este ha sido precisamente el efecto colateral de dicho cambio, el final de las cajas.

Cabe señalar por ultimo el comportamiento de algunas de las Direcciones de las extintas cajas que, a caballo de la fiesta loca de los años previos al 2008, caracterizada por el exceso de liquidez, vehicularon este exceso de liquidez hacia el crédito y el consumo más desordenado, en una temeraria e inconsciente asunción de riesgos.

Este comportamiento les reportó grandes beneficios personales a estas Direcciones, pero con el inicio de la crisis se sintieron en evidencia, y debilitadas sus entidades por sus propios actos, cualquier salida que a su juicio pudiera librarlas de sus posibles responsabilidades les parecía mejor que tratar de defender un modelo que ellas mismas habían comprometido, y dejado a los pies de los caballos, tras unos años de alegrías e ínfulas de grandes financieros.

Fue esta posición de debilidad la que constituyó un factor circunstancial que determinó el momento propicio para realizar los movimientos que llevaron a la desaparición del modelo de cajas. Señaló el momento de “cerrar el lazo” para conseguir el cambio deseado por las grandes entidades financieras que hoy se han consolidado definitivamente como protagonistas indiscutibles de nuestro sistema financiero.   No hay que olvidar que, pese a que algunas Cajas presentaban balances desastrosos, en el proceso se han hecho desaparecer muchas otras que estaban razonablemente saneadas, y sólo dos se han salvado.CAJAS DE AHORRO

En un mundo de economía de mercado y de libre competencia, las maniobras y las estrategias de concentración de empresas son lícitas y legítimas, aunque ciertamente da que pensar, cuando en estos procesos interviene de forma tan decidida la Administración; con argumentarios tendenciosos o que no se ciñen a la realidad, y cuando la prensa, en lugar de ir al fondo del asunto, se centra en aspectos circunstanciales que desvían la atención del verdadero juego de intereses que, aunque no sean ni legal ni moralmente reprobables, van en favor de unos y en detrimento de otros.

Cediendo a la tentación de cerrar estas reflexiones con una frase lapidaria y un juego de palabras podemos afirmar que “El ataúd de las cajas está hecho con madera de La Caixa“, pero lo malo de este proceso es que, al menos de momento, la competencia se ha reducido sustancialmente y que, con el final de las cajas de ahorros, la función social que ejercían ha quedado definitivamente huérfana en el momento en que más falta hacía.

 

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3 Comentarios

  1. Bon escrit, explicant una de les mes que veritables raons per que es van carregar les caixes petites i mitjanes, encara que la mala gestio dels equips directius tambe van ajudar moltisim i tambe en podries escriure alguna cosa.

    • No et falta raó, però això, més que una causa, va esser més una circumstancia que va afavorir la caiguda de les caixes.

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