LA FALACIA DE LA PRIMA DE RIESGO

Básicamente, la prima de un contrato de seguro es el coste del siniestro de unos, repartido entre todos los asegurados frente aquel riesgo por un asegurador.

Por ejemplo:

Imaginemos que estadísticamente está establecido que el riesgo anual de que un conductor tenga un accidente es del 10%, con un coste promedio por siniestro de 200.-€

Una compañía aseguradora que tuviera asegurados a 10 conductores, en base a los datos estadísticos disponibles podría esperar que un 10% de ellos tuviera un siniestro, lo que supondría que 1 de sus asegurados tendrían un accidente con un coste global de 200.-€.

La compañía repartiría este coste previstos de 200.-€ entre los 10 conductores, lo que daría lugar a  una prima de 20.-€ por conductor, a los que habría que añadir los costes de gestión y el margen que quiera obtener el asegurador.

Resulta evidente para cualquiera que, si el asegurador tuviera un solo asegurado, este reparto del riesgo ya no sería posible.

En el riesgo de impago para el caso de la financiación ocurre algo muy parecido.

Imaginemos un banco que presta a un determinado sector económico, que se mueve con un 2%  de impago. Si este banco tiene 100 clientes del sector con un préstamo medio de 10.000.-€, puede prever que tendrá unos impagados de 20.000.-€. Al fijar los tipos a los que presta el dinero a empresas de este sector, añadirá a sus costes este 2% de impagados. Dicho de otro modo, lo que no paguen unos, lo pagarán los demás que sí pagan. Este 2% sería la prima de riesgo que el banco cobra a empresas de este sector determinado, y se lo cobra tanto a las empresas que pagarán como a las que no lo harán.

Igualmente, resulta evidente para cualquiera que, si el banco tuviera un solo cliente de este sector, no prestaría ninguna cantidad a esta empresa a menos que tuviera la razonable certeza de que, en todo caso, iba a cobrar, pues si este único cliente no pagase se quedaría sin cobrar los 10.000.-€ prestados, y de poco le iba a servir la prima de riesgo del 2% que, además tampoco cobraría.

A nivel de países sucede lo mismo. Los “Mercados”, grandes bancos, fondos, inversores, etc…, cuando prestan dinero a los países, podrían hacer los mismo que cuando prestan dinero a empresas de un sector, repartir el riesgo de que uno no pague, incrementando el precio del préstamo a todos los países, para cobrarse con este incremento, con esta prima de riesgo, de los que sí paguen.

Pero la realidad es que aquí se acaban las similitudes

Por un lado, a diferencia de las empresas, de países hay muy pocos, y los importes que se manejan astronómicos, por lo que los incrementos en el precio del dinero para los países prestatarios sería muy alto.

Por otro lado, en la práctica, no se cobra la supuesta prima de riesgo a todos los países a los que se presta, si no sólo a los que presentan un supuesto riesgo de no pagar, y se cobra una prima distinta a cada uno según su riesgo, con lo que siendo tan pocos, la situación se parece más a la de aquella aseguradora o aquel banco que tiene un solo cliente.

Ello configura una curiosa situación, pues si se le cobra, por ejemplo, digamos un 5% más a un país, porque tiene mayor riesgo que otro de no pagar, si efectivamente al final no paga, en poco se resarcirá el prestamista si al final se le impagan capital e intereses. Da igual si la prima de riesgo es del 5% como del 20%, pues cualquier cantidad multiplicada por cero es igual a cero.

También hay que tener en cuenta que, a diferencia de un determinado grupo social o un sector económico, de los que se puede establecer un riesgo de impago mediante el estudio estadístico de su histórico, establecer estadísticamente el riesgo de que un país no pague es prácticamente imposible, por no decir descabellado.

Mediante el estudio de la situación de un país y de los distintos parámetros y circunstancias que configuran su economía en un momento determinado, se puede llegar a la conclusión de que un país podrá pagar o no. Evidentemente, si se llega a la conclusión de que no podrá pagar, lo único lógico será no prestarle ninguna cantidad, ni con prima de riesgo ni sin ella.

La derivación lógica de la anterior afirmación es que, cuando se presta dinero a un país es porque se tiene el convencimiento de que va a pagar, pues en caso contrario no se le prestaría, y si se tiene el convencimiento de que va a pagar, no tiene ningún sentido cobrarle una prima de riesgo que, además, no servirá de nada en caso de impago.

Entonces la pregunta es ¿Por qué se cobra la prima de riesgo? Y en la respuesta es dónde se manifiesta la falacia de la famosa prima riesgo. Al igual que el aguador, que en centro del desierto, cobra el agua a precio de oro a los pobres viajeros sedientos y sin agua, mientras sienta a su mesa y ofrece su agua gratuitamente a los mercaderes que llevan sus odres a rebosar, los “Mercados”, a mayor debilidad del país, más le cobran, no para protegerse de un posible impago  si no, sencillamente, porque pueden imponerle este mayor coste, y esto es muy lucrativo, porque si  pensaran en algún momento que efectivamente no iban a cobrar no prestarían a ningún precio.

Esta práctica de la que han sido víctimas los países del tercer mundo históricamente, está convirtiendo en víctimas a países del mundo occidental.

Vivir para ver, hasta esto se está globalizando.

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