LA CRISIS HA TERMINADO III: ALCANZANDO UN PARAÍSO DE OPORTUNIDADES

En mi último post, refiriéndome al fin de la crisis, decía que no estábamos ante una indeseable recuperación de la situación anterior,  si no ante una situación de evolución y cambio que nos lleva a un mundo nuevo. Pero, ¿qué estamos encontrando en este mundo nuevo? ¿Qué oportunidades nos depara? ¿Con qué cartas vamos a jugar? ¿Con qué vamos a progresar a partir de hoy?

Nuevas actitudes:

El primer gran cambio de este nuevo mundo se evidencia en nosotros mismos, en cómo percibimos nuestro entorno, la posición que ocupamos respecto al mismo, y cómo pensamos desenvolvernos en él.

Un buen amigo me comentaba hace unos días que, unos pocos años atrás, cuando iba al supermercado, llenaba el carro de la compra con todo lo que le apetecía, sin pensar ni un momento en lo que todo aquello le costaría; sencillamente tomaba todo lo que necesitaba, o creía necesitar, sin cuestionarse nada más, pasaba por caja, pagaba lo que le pedían, y tan contento para casa. Ahora mira con lupa lo que compra, se cuestiona si lo necesita y compara hasta la última posibilidad.

Desde la actual perspectiva, se manifiesta sorprendido de cómo antes podía actuar como lo hacía. Me confieso culpable del mismo pecado y también del mismo cambio de actitud, e invito a cada uno a que medite sobre los cambios de su comportamiento en algo tan prosaico como la cesta de la compra.

Lo anterior sólo para ilustrar la afirmación de que hoy, mientras está tomando carta de naturaleza el rechazo de lo superfluo,  hemos asumido de forma generalizada que se ha acabado la época del despilfarro.

Frente a los anteriores conceptos de abundancia y derroche, se han impuesto los conceptos de utilidad, eficiencia y aprovechamiento respecto de los recursos disponibles.

Frente a los anteriores conceptos de individualismo y competencia, se han impuesto los conceptos de bien colectivo, coordinación y colaboración respecto de personas e instituciones. Pero al mismo tiempo, y aunque parezca contradictorio, está calando en la sociedad el concepto de responsabilidad personal, de que colaborar es bueno y necesario pero también de que todo depende de  nosotros mismos, de que no se debe planear nada contando con “regalos” de terceros, que cada uno ha de sentirse responsable de su propia existencia y de sus asuntos, sin dejar alegremente que otros se los gestionen. Muchos políticos todavía no lo han entendido y se sorprenden cuando ahora se cuestionan sus decisiones y comportamientos por la sociedad; pero este cambio de mentalidad está provocando; y va a consolidar en los años venideros, una profunda situación de transformación, tanto a nivel social como económico.

Un paraíso de oportunidades:

Nuevos campos:

Esta transformación; estos cambios, por un lado difíciles de asumir; están abriendo por el otro nuevos campos de oportunidades y de posibilidades de desarrollo profesional y de negocio. Campos como:

– La gestión de la cooperación entre profesionales y entre empresas en la búsqueda de sinergias. (Un nuevo campo de consultoría y asesoramiento, en el que se primará la capacidad para definir e implementar  sinergias y la habilidad para conectar diferentes organizaciones y redirigir su actividad.)

– La gestión del empleo y la actividad laboral. Requerirá sin duda importantes cambios legislativos, ya que hoy la norma coarta la intervención privada en este campo, muy limitada por una Administración que, amparándose en determinados criterios ideológicos, se ha mostrado históricamente incapaz de aportar nada al respecto y que, como el perro del hortelano, ni come ni deja comer.

– Es el momento de los profesionales expertos en recoger, estudiar y analizar la información de nuestro entorno social y económico.

Hemos entrado de forma irreversible en una situación menos estable, en la que los cambios, en todos los ámbitos, son cada vez más rápidos, más frecuentes y de mayor envergadura. Los profesionales con experiencia, formación y capacidad, para prever dichos cambios y sus efectos sobre las organizaciones, resultan hoy imprescindibles para el diseño y la proyección de las estrategias de éstas.

Actividades que demanda nuestra realidad:

Hoy detectamos las mejores oportunidades en las actividades más necesarias, las que generarán más demanda:

– Las actividades de elevado valor añadido, que aporten bienes y servicios verdaderamente necesarios, productos prácticos y útiles, pero no lujosos, que puedan adquirirse a precios razonables.

– Las actividades relativas a la reutilización de productos y el reciclaje.

– Las actividades relacionadas con la conservación del medio ambiente y la utilización sostenible de los recursos.

– El desarrollo de fuentes de energía alternativas cuya viabilidad económica no dependa de subvenciones ni decisiones políticas coyunturales.

– El desarrollo, construcción, y aplicación de sistemas de almacenamiento de energía en general, y en particular de  baterías eficientes, de gran capacidad, larga duración y rapidez de carga, para los dispositivos más diversos en general y, en especial, para los vehículos eléctricos.

La logística, como base de la mejora productiva, incrementando la eficiencia, la eficacia y el control de costes.

– Las aplicaciones prácticas de las investigaciones en biotecnología y genética.

– Las aplicaciones prácticas de las investigaciones en inteligencia artificial.

–  Las actividades relacionadas con la alimentación (Producción y distribución a bajo coste).

– Las actividades relacionadas con la salud, y la atención y servicios a la 3ª edad.

– Las actividades relacionadas con el diseño y oferta de ocio a costes asumibles por una gran mayoría.

– Las actividades relacionadas con las comunicaciones.

El denominador común:

A modo de resumen podemos concluir que las oportunidades se concretan en dos campos básicos:

Por un lado los servicios profesionales expertos en la previsión de cambios, sus efectos en las personas y organizaciones y en el diseño e implantación de estrategias para afrontarlos.

Por otro, todas las actividades relacionadas con el empleo eficiente de los recursos, ya sean energéticos o de cualquier otro tipo. La innovación dirigida a un mejor aprovechamiento de lo ya existente.

Estas son áreas de actividad económica y profesional detectadas como las que brindarán las mayores oportunidades. Hay una coincidencia general sobre las mismas, aunque a buen seguro hay otras aún no manifestadas.

Ya no valen excusas y, para el que no lo haya hecho ya, es el momento de reflexionar, decidir y actuar. Hay que olvidar espejismo pretéritos, asumir la realidad que tenemos y apresurarnos a trabajar con ella aprovechando las nuevas oportunidades; con justificado optimismo, porque no debemos olvidar que, visto con perspectiva histórica, a día de hoy, cualquier tiempo pasado fue peor.

 

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