PEOR QUE TENER UN PROBLEMA ES TENERLO Y NO SABERLO:

En las organizaciones resulta recurrente el hecho de que, ante el problema, ante una situación problemática, se ignore la verdadera naturaleza de la misma.

Es frecuente encontrar organizaciones sumidas en la autocomplacencia, ajenas a cualquier realidad que trate de desmentir su cómoda situación. El resultado será, indefectiblemente, una andadura con paso firme hacia una situación crítica o un entorno conflictivo que puede derivar en la misma.

Peor que tener un problema es tenerlo y no saberlo o, lo que resulta equivalente, negar su gravedad, autoconvencerse de su inocuidad o, lo más común, confundir el problema con sus efectos, ignorar sus causas o no llegar a definirlo correctamente.

Siempre que esto ocurre, la situación dentro de la organización se degrada de forma silenciosa y progresiva y acaba surgiendo la crisis.

 

Crisis; disparo de salida al estrés, al nerviosismo, al pánico, a las decisiones precipitadas y normalmente incorrectas, porque las crisis, como muchas enfermedades, ocultan hábilmente los problemas que las provocan. 

Si no hemos sido capaces de percibir el incendio incipiente, el problema, cuando vemos el humo, la crisis, es el momento de observar el entorno con perspectiva, dejarse ayudar en el análisis, definir el problema, localizar el incendio; más vale tarde que nunca, y adoptar las decisiones correctas.

En estas situaciones, la colaboración externa resulta imprescindible para ver con perspectiva el problema y, después de definirlo correctamente, establecer la estrategia a seguir y adoptar las decisiones técnicamente correctas.

Nadie puede hacer milagros, las crisis lo son por que tienen efectos. Pero un correcto análisis y definición del problema permite adoptar las decisiones correctas, y estas decisiones han de permitir, primero, eliminar las causas del problema y, después, minimizar sus efectos sobre la organización en general, su personal y la dirección.

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Un comentario

  1. Tal cual, la ignorancia del problema es la propia esencia del mismo. Lo importante no es tener la solución que, indefectiblemente, será elaborada tras el conocimiento de su existencia.

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