CRITERIOS AERONÁUTICOS Y GESTIÓN DE SITUACIONES CRÍTICAS EN LA EMPRESA

Criterios aeronáuticosEl pilotaje de un avión, si bien es complejo, en condiciones normales no resulta mucho más complicado que el manejo de otras máquinas; ya sean coches, motocicletas, barcos, o cualquier otro de los inventos que impulsados por un motor se desplazan por el planeta.

Ahora bien, hay algo que hace el manejo de un avión muy distinto del manejo de cualquier otra máquina, y esto es que, pase lo que pase, sean las circunstancias las que sean, no importa quien pilote, ni el lugar en que se encuentre el avión, hay un hecho incontestable y absolutamente ineludible, y este es que un avión sólo se mantiene en el aire por sus propiedades aerodinámicas; y estas sólo están presentes en tanto éste se mueve dentro de un a masa de aire por encima de una determinada velocidad. El avión no se puede parar. Si se detiene cae al suelo y sus ocupantes perecen sin remedio.

Con cualquier otro vehículo, ante la presencia de un problema, ya sea un fallo mecánico, desorientación del responsable de su manejo, o una circunstancia externa, climatológica o de cualquier otro tipo, resulta posible parar, pensar, valorar posibilidades, decidir y, después de todo esto, actuar, o simplemente esperar a que las circunstancias cambien y el entorno sea más favorable.

Al contrario, en un avión, parar no es una opción, y ante cualquier situación crítica durante el vuelo, lo primero que ha de hacer el piloto es pilotar, mantener el avión en movimiento controlado y, mientras hace esto, decidir y realizar las acciones necesarias para completar el vuelo con éxito.

Poder adoptar las decisiones correctas mientras se pilota la aeronave en condiciones adversas requiere, obviamente, serenidad, sangre fría, entrenamiento, conocimiento, habilidad, y otras muchas cualidades pero, sobre todo, requiere previsión y preparación.

La primera y mejor manera de triunfar ante un problema es preverlo y evitarlo. La segunda mejor manera es preverlo y estar preparado para gestionarlo y enfrentarlo si no resulta posible evitarlo. Por ello, el éxito de la gestión de cualquier vuelo se basa principalmente en la planificación, la previsión y el diseño previo de las actuaciones a seguir por el piloto; gestor del vuelo; si se presenta una hipotética situación de crisis durante el mismo.

Otro importante factor; decisivo en muchos casos para superar una situación crítica en una aeronave; es la presencia de un segundo piloto en cabina. Ante una situación crítica el trabajo se acumula, el estrés aumenta y la posibilidad de errores en la valoración de la situación, en la elección de las acciones a seguir y en la ejecución de éstas, aumenta exponencialmente. Incluso el piloto más experimentado y capaz, se siente más seguro y realiza mejor gestión de cualquier situación, cuando cuenta con la ayuda y la perspectiva adicional de otro piloto a su lado.

Todo lo que es aplicable a la gestión de un vuelo en situaciones anómalas, es igualmente aplicable a la gestión de una empresa o de cualquier organización cuando se enfrenta a una situación crítica, ya sea ésta producida por una accidente, un error, una mala decisión, un cambio de circunstancias, la acción desleal de un colaborador, una agresión externa o cualquiera de las numerosos hechos que pueden incidir de forma negativa en una organización o en un proyecto.

Al igual que en un vuelo, contar con ayuda profesional adicional; prever la posibilidad de que se presenten circunstancias y hechos nocivos para la organización que potencialmente pueden abocarla a una situación crítica; adoptar las medidas organizativas oportunas para evitar que lleguen a producirse y, cuando  la situación de crisis no se ha podido evitar; tener previstas las acciones a realizar para su gestión por los distintos miembros de la organización; en el peor de los casos, minimiza los efectos nocivos de la crisis, cuando no los evita completamente.

Objetivar esta previsión requiere el método, la perspectiva y la experiencia que aporta un profesional especializado. Ello supone un esfuerzo relativo y un coste. Pero los beneficios que comporta la decisión de actuar proactivamente para prever situaciones de crisis y establecer protocolos de reacción y gestión ante las mismas; con el asesoramiento adecuado; compensa ampliamente el esfuerzo requerido y, en  muchos casos, marca la diferencia entre la viabilidad o la desaparición de la empresa, o entre la continuidad o el fin de la carrera profesional del directivo al frente de la organización.

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